Antes de empezar, habría que decir que el perdón no es precisamente un
acto: se trata más bien de un proceso, prolongado y continuo. Es decir,
no es posible perdonar desde la voluntad; desde ésta lo que sí podemos
es “elegir cultivar ese proceso”, sabiendo que si no lo hacemos una
porción de nuestra vida permanecerá infectada, inflamada, y cada vez
que algo la toque, dolerá.
No podemos, entonces, decidir con tanta facilidad “te perdono”, si
bien, si que podemos “decidir colaborar conscientemente con ese
proceso”. |